{"id":130792,"date":"2021-04-27T09:43:33","date_gmt":"2021-04-27T14:43:33","guid":{"rendered":"https:\/\/insurgentepress.com.mx\/?p=130792"},"modified":"2021-04-27T09:43:33","modified_gmt":"2021-04-27T14:43:33","slug":"ganan-terreno-grupos-rebeldes-en-venezuela","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/insurgentepress.mx\/index.php\/2021\/04\/27\/ganan-terreno-grupos-rebeldes-en-venezuela\/","title":{"rendered":"Ganan terreno grupos rebeldes en Venezuela"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/es\/2021\/04\/26\/espanol\/venezuela-grupo-terrorista-ELN.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Agencias\/<\/a>Ciudad de M\u00e9xico.- Llevan agua potable a los residentes de los pajonales \u00e1ridos, imparten talleres de agricultura y ofrecen revisiones m\u00e9dicas. Median en las disputas por la tierra, multan a los ladrones de ganado, resuelven divorcios, investigan delitos y castigan a los ladrones.<\/p>\n<p>No son polic\u00edas, ni funcionarios, ni miembros del <a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/es\/2021\/02\/13\/espanol\/maduro-guaido-venezuela.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener\" data-ylk=\"slk:gobierno de Venezuela\" data-rapid_p=\"6\" data-v9y=\"0\">gobierno de Venezuela<\/a>, que pr\u00e1cticamente ha desaparecido de esta zona empobrecida del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Todo lo contrario: pertenecen a uno de <a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/es\/2020\/06\/19\/espanol\/america-latina\/desapariciones-forzadas-venezuela-informe-maduro.htmlhttps:\/\/www.nytimes.com\/es\/2020\/06\/19\/espanol\/america-latina\/desapariciones-forzadas-venezuela-informe-maduro.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener\" data-ylk=\"slk:los grupos rebeldes\" data-rapid_p=\"7\" data-v9y=\"0\">los grupos rebeldes<\/a> m\u00e1s conocidos de la vecina Colombia, considerado terrorista por Estados Unidos y la Uni\u00f3n Europea por llevar a cabo atentados y secuestros durante d\u00e9cadas de violencia.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/es\/2020\/11\/19\/espanol\/america-latina\/maduro-represion.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener\" data-ylk=\"slk:El colapso econ\u00f3mico de Venezuela\" data-rapid_p=\"8\" data-v9y=\"0\">El colapso econ\u00f3mico de Venezuela<\/a> ha destruido tanto el pa\u00eds que los insurgentes se han instalado en grandes extensiones de su territorio, aprovechando la ruina de la naci\u00f3n para establecer sus propios mini-Estados.<\/p>\n<p>Y lejos de huir por miedo o exigir que las autoridades los rescaten, muchos residentes aqu\u00ed en las zonas fronterizas de Venezuela \u2014hambrientos, perseguidos por las bandas locales de narcotraficantes y que denuncian desde hace tiempo el abandono de su gobierno\u2014 han dado la bienvenida al grupo terrorista por el tipo de protecci\u00f3n y servicios b\u00e1sicos que el Estado no les proporciona.<\/p>\n<p>Los insurgentes \u201cson los que aqu\u00ed trajeron la estabilidad\u201d, dijo Ober Hern\u00e1ndez, un l\u00edder ind\u00edgena de la pen\u00ednsula de la Guajira junto a Colombia. \u201cTrajeron la paz\u201d.<\/p>\n<p>Los guerrilleros marxistas del Ej\u00e9rcito de Liberaci\u00f3n Nacional, conocido como ELN, el mayor grupo rebelde que queda en Am\u00e9rica Latina, comenzaron a cruzar a la parte venezolana de la pen\u00ednsula el a\u00f1o pasado desde Colombia, donde han estado en guerra con el gobierno durante m\u00e1s de 50 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Con su pa\u00eds destrozado, el l\u00edder autoritario de Venezuela, Nicol\u00e1s Maduro, ha negado durante mucho tiempo la presencia de insurgentes colombianos en su territorio. Pero, seg\u00fan algunos c\u00e1lculos, los guerrilleros del otro lado de la frontera operan ahora en m\u00e1s de la mitad del territorio venezolano, seg\u00fan el ej\u00e9rcito colombiano, activistas de derechos, analistas de seguridad y decenas de entrevistas en los estados venezolanos afectados.<\/p>\n<p>El alcance de los insurgentes en Venezuela se hizo a\u00fan m\u00e1s evidente el mes pasado, cuando el gobierno lanz\u00f3 la mayor operaci\u00f3n militar en d\u00e9cadas para desplazar a una facci\u00f3n disidente de otro grupo rebelde colombiano \u2014las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC)\u2014 del remoto estado de Apure, donde los guerrilleros tend\u00edan emboscadas y colocaban minas improvisadas.<\/p>\n<p>En la capital, Caracas, Maduro a\u00fan mantiene un firme control sobre los principales pilares del poder, y sus militares siguen siendo capaces de responder con fuerza a las amenazas a su gobierno. Pero en amplias zonas del pa\u00eds, el Estado venezolano y su autoridad se reducen dr\u00e1sticamente, lo que permite que grupos armados y organizaciones criminales de todo tipo tomen el control, a menudo con consecuencias devastadoras.<\/p>\n<p>En marzo viajamos a la pen\u00ednsula de la Guajira venezolana, invitados por l\u00edderes ind\u00edgenas, para documentar el retroceso del estado y la anarqu\u00eda que llena el vac\u00edo.<\/p>\n<p>El precipitado colapso econ\u00f3mico de Venezuela \u2014resultado de a\u00f1os de mala gesti\u00f3n gubernamental, seguido de devastadoras sanciones estadounidenses contra el gobierno de Maduro\u2014 desencaden\u00f3 una guerra en la pen\u00ednsula entre grupos criminales por el control de las rutas de contrabando hacia Colombia, dijeron los residentes. Durante dos a\u00f1os, buena parte de la violencia recay\u00f3 en el pueblo ind\u00edgena wayuu, que desde hace mucho tiempo se divide entre los dos pa\u00edses.<\/p>\n<p>Atrapados en el fuego cruzado, las familias wayuu contaron que hu\u00edan de sus casas por la noche y llamaban a los ni\u00f1os rezagados mientras corr\u00edan, dejando atr\u00e1s todas sus posesiones, su ganado y las tumbas recientes de sus familiares.<\/p>\n<p>Cientos de ellos escaparon a trav\u00e9s de los matorrales hacia Colombia. Los que se quedaron dijeron que viv\u00edan aterrorizados, resignados a que el gobierno de Venezuela no les ofreciera ninguna protecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Entonces, dijeron, el a\u00f1o pasado empezaron a aparecer ofreciendo ayuda a los wayuu rebeldes del ELN con armas y acento colombiano. Organizado y bien armado, el ELN desplaz\u00f3 r\u00e1pidamente a las bandas locales que aterrorizaban a los pueblos. Los guerrilleros impusieron duras penas por robo y cuatrerismo, mediaron en las disputas por la tierra, transportaron agua potable en camiones, ofrecieron suministros m\u00e9dicos b\u00e1sicos e investigaron los asesinatos de una manera que el Estado nunca hizo, dijeron los residentes.<\/p>\n<p>Sin embargo, no fue una iniciativa caritativa. A cambio de aportar estabilidad, el ELN se hizo cargo de las rutas de contrabando y narcotr\u00e1fico de la zona, al igual que ha hecho en otras partes de Colombia. Tambi\u00e9n comenz\u00f3 a cobrar impuestos a los comerciantes y ganaderos.<\/p>\n<p>Como en otros lugares de Am\u00e9rica Latina, Venezuela albergaba grupos armados ilegales mucho antes de la actual crisis econ\u00f3mica. Las guerrillas colombianas han utilizado el campo venezolano como refugio durante d\u00e9cadas, y las barriadas descuidadas de Caracas han sido durante mucho tiempo hogar del crimen organizado.<\/p>\n<p>Pero pocas veces las organizaciones criminales han ejercido tanto control territorial y econ\u00f3mico \u2014y el gobierno tan poco\u2014 como ahora, una potente ilustraci\u00f3n de la descomposici\u00f3n de la naci\u00f3n durante el gobierno de Maduro.<\/p>\n<p>\u201cVenezuela est\u00e1 caminando a ciegas hacia la fragmentaci\u00f3n por los grupos armados\u201d, dijo Andrei Serbin Pont, analista de seguridad de Am\u00e9rica Latina. \u201cRecuperar el control territorial ser\u00e1 un desaf\u00edo inmenso para quien ocupe el poder en Venezuela en las d\u00e9cadas siguientes\u201d.<\/p>\n<p>En su d\u00eda, Venezuela, repleta de riquezas petroleras, construy\u00f3 durante d\u00e9cadas un Estado fuerte que se extend\u00eda a las aldeas m\u00e1s alejadas a trav\u00e9s de escuelas, estaciones de polic\u00eda y carreteras.<\/p>\n<p>Pero los ingresos por exportaci\u00f3n de petr\u00f3leo de Venezuela cayeron casi un 90 por ciento desde el inicio de la crisis econ\u00f3mica en 2014, seg\u00fan Pilar Navarro, economista radicada en Caracas. Los salarios p\u00fablicos se han desplomado. Los funcionarios del Estado han recurrido cada vez m\u00e1s al soborno y la extorsi\u00f3n. Los agentes de seguridad empezaron a vender armas e informaci\u00f3n a los grupos criminales y a cobrarles por su protecci\u00f3n, seg\u00fan entrevistas con agentes de polic\u00eda, y el gobierno empez\u00f3 a replegarse en grandes franjas del pa\u00eds.<\/p>\n<p>En el sur de Venezuela, los <a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/es\/2016\/08\/16\/espanol\/america-latina\/la-malaria-sale-de-las-infernales-minas-ilegales-venezolanas-y-vuelve-a-esparcirse-por-el-pais.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener\" data-ylk=\"slk:brutales grupos armados conocidos como sindicatos\" data-rapid_p=\"10\" data-v9y=\"1\">brutales grupos armados conocidos como sindicatos<\/a> que dominan la miner\u00eda ilegal gestionan el suministro de electricidad y combustible, a la vez que proporcionan equipos m\u00e9dicos a las cl\u00ednicas de las ciudades que controlan.<\/p>\n<p>A lo largo de los 2219 kil\u00f3metros de frontera de Venezuela con Colombia, el ELN y otros insurgentes ejercen su influencia. Hace apenas una d\u00e9cada, la ciudad de Paraguaipoa, en la pen\u00ednsula de la Guajira, ten\u00eda varios bancos, una oficina de correos y un juzgado. Desde entonces, todos han cerrado. El hospital no tiene medicamentos b\u00e1sicos. La electricidad se corta durante d\u00edas. Las tuber\u00edas de agua est\u00e1n secas desde hace a\u00f1os.<\/p>\n<p>En la carretera interestatal que atraviesa Paraguaipoa hasta la frontera, ocho organismos de seguridad del gobierno tienen puestos de control: la polic\u00eda estatal, la polic\u00eda nacional, la agencia de inteligencia, la guardia nacional y el ej\u00e9rcito. Pero usan los puestos para extorsionar a los comerciantes y a los emigrantes que intentan escapar de Venezuela, lo que no hace m\u00e1s que aumentar la desconfianza en el gobierno.<\/p>\n<p>A pocos pasos de la carretera, la presencia del Estado se evapora. El ELN y otros grupos armados controlan los innumerables caminos de tierra que serpentean hacia la porosa frontera, y el contrabando que circula por ellos.<\/p>\n<p>\u201cTenemos que lidiar con quien est\u00e9, esta es nuestra realidad\u201d, dice Ferm\u00edn Ipuana, funcionario de transporte en la Guajira. \u201cAqu\u00ed no hay confianza en el gobierno, solo extorsiona. La gente busca ayuda en otro lado\u201d.<\/p>\n<p>El tr\u00e1fico de gasolina a Colombia, que hab\u00eda sostenido la exigua econom\u00eda de la Guajira cuando el combustible en Venezuela era abundante y estaba subvencionado, disminuy\u00f3 a medida que las refiner\u00edas venezolanas se paralizaron. Las comunidades wayuu, que durante d\u00e9cadas se ganaron la vida traficando con productos a trav\u00e9s de la frontera, empezaron a pasar hambre.<\/p>\n<p>El combustible llega ahora desde la direcci\u00f3n opuesta \u2014desde Colombia\u2014 para paliar la escasez cr\u00f3nica de combustible en Venezuela, a pesar de que este pa\u00eds cuenta con las mayores <a href=\"https:\/\/www.opec.org\/opec_web\/en\/about_us\/171.htm\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener\" data-ylk=\"slk:reservas probadas de petr\u00f3leo\" data-rapid_p=\"11\" data-v9y=\"1\">reservas probadas de petr\u00f3leo<\/a> del mundo.<\/p>\n<p>\u201cNo hay nada aqu\u00ed, solo una muerte lenta\u201d, dice Isabel Jusayu, una tejedora wayuu de la ciudad de Guarero.<\/p>\n<p>Los turistas que le compraban sus bolsos y hamacas tejidas han desaparecido con la pandemia. Ahora su familia sobrevive yendo en bicicleta a Colombia para vender chatarra cada semana. Pero Jusayu ha estado confinada en casa debido a una bala perdida que la hiri\u00f3 durante la reciente guerra de bandas.<\/p>\n<p>Cuando la violencia estall\u00f3 en Guarero en 2018, la polic\u00eda y los soldados se mantuvieron en gran medida al margen mientras los delincuentes luchaban brutalmente por las rutas de contrabando, seg\u00fan los residentes y los activistas locales de derechos.<\/p>\n<p>Los hombres armados aterrorizaron los barrios a pocos pasos de los cuarteles militares, acribillando las casas con balas, dijeron. Los disparos se convirtieron en algo tan habitual en Guarero que los loros que las familias tienen como mascotas empezaron a imitar los disparos de las ametralladoras. Los residentes dijeron que sus hijos est\u00e1n traumatizados.<\/p>\n<p>A medida que la violencia se intensificaba, clanes enteros de los wayuu se convirtieron en objetivos. Magaly B\u00e1ez dijo que diez de sus parientes fueron asesinados y que todo su pueblo, situado en una importante ruta de tr\u00e1fico de gasolina, fue demolido. La mayor\u00eda de los habitantes huyeron a Colombia.<\/p>\n<p>\u201cHemos sufrido hambre, humillaci\u00f3n, escuchando todo el d\u00eda que los ni\u00f1os lloran: \u2018Mami, \u00bfcu\u00e1ndo vamos a comer?\u2019\u201d, dijo B\u00e1ez.<\/p>\n<p>Los residentes relataron masacres, toques de queda forzados y fosas comunes que llevaron a su remoto rinc\u00f3n de Venezuela el tipo de terror que Colombia experiment\u00f3 durante su guerra civil de d\u00e9cadas.<\/p>\n<p>\u201cComo segu\u00edas vivo, te quedabas callado\u201d, dijo B\u00e1ez.<\/p>\n<p>Algunas personas se atrev\u00edan a denunciar los homicidios, pero no derivaban en acusaciones formales, dijeron los residentes. Los cr\u00edmenes quedaron impunes, hasta que el a\u00f1o pasado el ELN intervino para ayudar, dijo Hern\u00e1ndez, l\u00edder wayuu en Guarero. Su relato fue corroborado por entrevistas con docenas de otros residentes ind\u00edgenas.<\/p>\n<p>El a\u00f1o pasado, cuando el ELN tom\u00f3 el control, los combates disminuyeron y los refugiados comenzaron a regresar. La vida en la calle se reanud\u00f3 en pueblos que antes estaban desiertos, y los j\u00f3venes volvieron a transportar bidones de combustible desde Colombia en bicicletas y motocicletas para revenderlos en Venezuela.<\/p>\n<p>En Guarero, cuando el calor refresca al atardecer, los ni\u00f1os vuelven a reunirse en el campo de f\u00fatbol donde Junior Uriana, un joven de 17 a\u00f1os, fue asesinado a tiros en 2018.<\/p>\n<p>Su t\u00eda, Zenaida Montiel, lo enterr\u00f3 en el patio de su casa en una tumba sencilla junto a su hijo, Jos\u00e9 Miguel, asesinado una semana antes. Montiel dijo que a\u00fan no sabe por qu\u00e9 murieron. Estaba demasiado asustada para ir a la polic\u00eda o pedir ayuda, dijo.<\/p>\n<p>Ahora, las cosas han cambiado, dijo.<\/p>\n<p>\u201cAhora hay una nueva ley\u201d, dijo. \u201cMe siento m\u00e1s segura\u201d.<\/p>\n<p>Colaboraron con este reportaje Mar\u00eda Iguar\u00e1n en Guarero, Isayen Herrera en Caracas y Sheyla Urdaneta en Maracaibo, Venezuela.<\/p>\n<blockquote class=\"twitter-tweet\" data-width=\"550\" data-dnt=\"true\">\n<p lang=\"es\" dir=\"ltr\">Denunciamos otra campa\u00f1a de calumnias del <a href=\"https:\/\/twitter.com\/nytimes?ref_src=twsrc%5Etfw\">@nytimes<\/a> contra Venezuela. Mientras la <a href=\"https:\/\/twitter.com\/hashtag\/FANB?src=hash&amp;ref_src=twsrc%5Etfw\">#FANB<\/a> enfrenta a grupos colombianos terroristas, este medio aplica las mismas f\u00f3rmulas con las que justificaron las invasiones a Irak y Libia y el reciente golpe en Bolivia.  <a href=\"https:\/\/t.co\/apcr5DbdyT\">https:\/\/t.co\/apcr5DbdyT<\/a><\/p>\n<p>&mdash; Jorge Arreaza M (@jaarreaza) <a href=\"https:\/\/twitter.com\/jaarreaza\/status\/1386815400885768192?ref_src=twsrc%5Etfw\">April 26, 2021<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p><script async src=\"https:\/\/platform.twitter.com\/widgets.js\" charset=\"utf-8\"><\/script><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Llevan agua potable a los residentes de los pajonales \u00e1ridos, imparten talleres de agricultura y ofrecen revisiones m\u00e9dicas. Median en las disputas por la tierra, multan a los ladrones de ganado, resuelven divorcios, investigan delitos y castigan a los ladrones. 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