{"id":136290,"date":"2024-06-19T12:54:55","date_gmt":"2024-06-19T17:54:55","guid":{"rendered":"https:\/\/insurgentepress.mx\/?p=136290"},"modified":"2024-06-19T17:36:23","modified_gmt":"2024-06-19T22:36:23","slug":"el-beisbol-se-convierte-en-refugio-de-migrantes-venezolanos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/insurgentepress.mx\/index.php\/2024\/06\/19\/el-beisbol-se-convierte-en-refugio-de-migrantes-venezolanos\/","title":{"rendered":"El b\u00e9isbol se convierte en refugio de migrantes venezolanos"},"content":{"rendered":"<p>Agencias, Ciudad de M\u00e9xico.-\u00a0En un campo de f\u00fatbol de una barriada de la capital de Per\u00fa, un pa\u00eds donde el b\u00e9isbol no es popular, un grupo de ni\u00f1os venezolanos lanzaban pelotas de cuero, las golpeaban con un bate o las atrapaban con sus guantes arroj\u00e1ndose al suelo tapizado de polvo.<\/p>\n<p>\u201cEste es un camino de sufrimiento\u201d, los arengaba Franklin L\u00f3pez, el entrenador venezolano de Astros, una de las cinco academias de b\u00e9isbol integradas por ni\u00f1os migrantes que existen en Lima. \u201cAqu\u00ed se mejora sufriendo\u201d, repet\u00eda mientras los ni\u00f1os se limpiaban el sudor del rostro.<\/p>\n<p>La academia no ha tenido un camino sencillo. Tuvo que cambiar de campo porque un grupo de vecinos los ech\u00f3 por ser venezolanos y en otra zona siempre encontraban el terreno encharcado de agua las tardes de los martes y jueves cuando entrenaban. \u201cEra discriminaci\u00f3n\u201d, record\u00f3 el entrenador.<\/p>\n<p>Los peruanos que cruzan por el predio ubicado en un extremo de Lima, una ciudad des\u00e9rtica de 10 millones de habitantes, suelen quedarse a observar. \u201c\u00bfC\u00f3mo se llama ese deporte?\u201d, pregunt\u00f3 una ni\u00f1a. \u201cEs de otro pa\u00eds\u201d, le respondi\u00f3 la madre y siguieron su camino.<\/p>\n<p>Los ni\u00f1os migrantes se educan en colegios de Lima donde s\u00f3lo se juega al f\u00fatbol y nunca al b\u00e9isbol, el deporte estrella en Venezuela.<\/p>\n<p>De los m\u00e1s de siete millones de venezolanos que abandonaron su pa\u00eds durante la compleja crisis que ha marcado los 11 a\u00f1os de presidencia del presidente Nicol\u00e1s Maduro, m\u00e1s de 1,5 millones se dirigieron a Per\u00fa y la mayor\u00eda lleg\u00f3 despu\u00e9s de 2017, cuando el entonces presidente Pedro Pablo Kuczynski dijo que eran bienvenidos. De ellos m\u00e1s de un mill\u00f3n viven en Lima, seg\u00fan la agencia de refugiados de las Naciones Unidas.<\/p>\n<div class=\"HTMLModuleEnhancement\" data-align-center=\"\">\n<div class=\"HTMLModuleEnhancement-item\">\n<div class=\"HTMLModuleEnhancement-embed\">\n<div class=\"HtmlModule\" data-module-tracksubscribe=\"\" data-gtm-topic=\"No Value\" data-module-number=\"1\" data-main-module-number=\"1\">\n<p class=\"embed-caption\">\u201cHay algo en mi coraz\u00f3n venezolano que le va al b\u00e9isbol\u201d, cont\u00f3 Dylams Y\u00e9pez, de 8 a\u00f1os, en medio de un entrenamiento. Dylams naci\u00f3 en Puerto La Cruz, frente al mar Caribe, y lleg\u00f3 a Lima a los dos a\u00f1os. Su mayor recuerdo de Venezuela es aquella ma\u00f1ana de sol en la que su padre le ense\u00f1\u00f3 a lanzar piedras al mar.<\/p>\n<p>Su encuentro con el b\u00e9isbol fue m\u00e1s tard\u00edo que el de sus compa\u00f1eros. Su padre, Ra\u00fal Y\u00e9pez, quer\u00eda ense\u00f1arle pero enferm\u00f3 de leucemia en 2018. \u201cLos doctores me desahuciaron\u201d, coment\u00f3 el hombre, un taxista de 32 a\u00f1os. Tras 24 meses de tratamiento en un hospital p\u00fablico, pese a quedar an\u00e9mico y perder el cabello, la quimioterapia surti\u00f3 efecto y contra todos los pron\u00f3sticos venci\u00f3 al c\u00e1ncer en medio del asombro de los m\u00e9dicos. \u201cNo quer\u00eda morirme sin verlo crecer\u201d, dijo Y\u00e9pez.<\/p>\n<p>Entonces padre e hijo comenzaron a jugar frente a la casa donde viven y en 2022 Y\u00e9pez se enter\u00f3 a trav\u00e9s de unos amigos de la existencia de Astros y matricul\u00f3 a Dylams. Para entrenar le tuvo que comprar un guante en una tienda virtual porque los negocios locales no ofrecen demasiados accesorios de b\u00e9isbol.<\/p>\n<p>Un guante tra\u00eddo de Venezuela conecta a Deremi Becerra, de 10 a\u00f1os, con su padre Donovan Becerra, muerto en Lima por COVID-19 tres a\u00f1os atr\u00e1s, cuando ten\u00eda 34 a\u00f1os. \u201cA mi pap\u00e1 le gustaba este deporte\u201d, record\u00f3 Deremi en el peque\u00f1o apartamento donde vive, en la azotea de un edificio. En la esquina de la sala hay dos pelotas de b\u00e9isbol, una gorra, un retrato de su padre y algunas peque\u00f1as banderas de Venezuela y Per\u00fa.<\/p>\n<p>Por m\u00e1s de un a\u00f1o Deremi tuvo las cenizas de su padre en una caja hasta que a fines de 2023 viaj\u00f3 con su madre Mailin Mendoza y su abuela Bertha Gonz\u00e1lez a enterrarlo en su natal Los Teques, la ciudad donde Bertha, una maestra de infantes de 62 a\u00f1os, crio sola a su hijo muerto en Per\u00fa.<\/p>\n<p>La abuela, quien se qued\u00f3 en Lima para cuidar de su \u00fanico nieto, es quien lo lleva a entrenar. Y mientras lo observa sentada en una banca, por momentos recuerda a su hijo. \u201cCompr\u00e1bamos un par de cervezas, pl\u00e1tano frito y nos pon\u00edamos a ver los juegos&#8230; Yo soy de Los Tiburones de la Guaira, mi hijo era de los Leones del Caracas igual que mi nieto y mi nuera es de los Navegantes del Magallanes\u201d, dijo la mujer.<\/p>\n<p>Los familiares que acompa\u00f1an a los ni\u00f1os al entrenamiento los martes y jueves, por un costo de 24 d\u00f3lares mensuales, dejan por un par de horas sus labores de comerciantes o taxistas, a veces toman caf\u00e9 o simplemente conversan en voz alta en los alrededores del parque, donde se escuchan distintos acentos venezolanos.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n se re\u00fanen los fines de semana cuando los peque\u00f1os peloteros compiten en una liga alternativa iniciada en abril por las cinco escuelas de b\u00e9isbol de migrantes que tienen nombres inspirados en los equipos de las Grandes Ligas de Estados Unidos o en los de la Liga Venezolana de B\u00e9isbol Profesional.<\/p>\n<p>Rigoberto Roso \u2014un profesor de educaci\u00f3n f\u00edsica que en Per\u00fa trabaja como repartidor de comida r\u00e1pida y organiza la liga alternativa\u2014 dijo que el campeonato, donde el triunfador recibe una peque\u00f1a copa y un diploma, fue creado para que los ni\u00f1os se mantengan activos y compitan al menos una vez por semana. \u201cLa idea es que juguemos a un buen nivel y no s\u00f3lo por recreaci\u00f3n\u201d, dijo Roso.<\/p>\n<p>Un s\u00e1bado reciente los chicos de Astros, cuyo nombre recuerda al famoso equipo de Houston, se enfrentaron con Cachorros, vestidos con los tradicionales rojo, azul y blanco de la escuadra de Chicago, en un extenso y descuidado campo de tierra en el distrito m\u00e1s poblado de Per\u00fa, San Juan de Lurigancho.<\/p>\n<p>Roberto S\u00e1nchez \u2014un \u00e1rbitro de b\u00e9isbol que trabaja como mototaxista\u2014 y Roso trazaron los l\u00edmites del campo con cal poco antes del encuentro. \u201cTodos los que ve aqu\u00ed son personas apasionadas por el b\u00e9isbol\u201d, dijo S\u00e1nchez.<\/p>\n<p>Los uniformes deportivos, fabricados en una zona de Lima donde se confecciona todo tipo de ropa, llegaron muy limpios, pero a los pocos minutos luc\u00edan cubiertos de polvo. Un grupo de madres coreaba frases en apoyo a sus peque\u00f1os. \u201cVamos mi pitcher, vamos mi catcher, que no la vea, que no la vea, que no la vea, que no la vea\u201d, dec\u00edan en medio de risas y aplausos. Un padre le acomodaba el cintur\u00f3n a su hijo, otro le daba instrucciones al suyo moviendo las manos.<\/p>\n<p>\u201c\u00bfVe a esas mam\u00e1s, a esos pap\u00e1s?\u201d, dijo el \u00e1rbitro acomod\u00e1ndose los anteojos de sol. \u201cSin ellos, sin sus recuerdos, sin la alegr\u00eda&#8230; el b\u00e9isbol se hubiera acabado\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Agencias, Ciudad de M\u00e9xico.-\u00a0En un campo de f\u00fatbol de una barriada de la capital de Per\u00fa, un pa\u00eds donde el b\u00e9isbol no es popular, un grupo de ni\u00f1os venezolanos lanzaban pelotas de cuero, las golpeaban con un bate o las atrapaban con sus guantes arroj\u00e1ndose al suelo tapizado de polvo. \u201cEste es un camino de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":136292,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[9],"tags":[],"class_list":["post-136290","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-rafaga-deportiva"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/insurgentepress.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/136290","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/insurgentepress.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/insurgentepress.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/insurgentepress.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/insurgentepress.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=136290"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/insurgentepress.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/136290\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":136293,"href":"https:\/\/insurgentepress.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/136290\/revisions\/136293"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/insurgentepress.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/136292"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/insurgentepress.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=136290"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/insurgentepress.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=136290"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/insurgentepress.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=136290"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}